
Cada vez que escribo una nueva reseña, tengo el hábito de
escuchar el álbum sobre el que estoy escribiendo, para ayudarme a sumergirme y
asegurarme de que no se pierda ningún detalle, me calzo los cascos, cierro los
ojos y vuelvo a escuchar el álbum una o dos veces. “Screamadelica”, la obra
maestra de la banda escocesa Primal Scream, sin embargo, se ha convertido en
una notable excepción, ya que la he estado escuchando en bucle durante casi un
mes y posponiendo una reseña sobre ella solo para engañarme a mí mismo pensando
que la escucharía nuevamente solo una vez. Conocí a Primal Scream en la época
de los “bailes” alternativos, donde casi siempre tocaban “Rocks”, una de sus
canciones más famosas. Dos cosas me dejaron perplejo mientras miraba el clip
que se reproducía en la pantalla mientras sonaba la canción: por mucho que
pareciera, no eran los Rolling Stones los que tocaban esa canción y, por
convincente que fuera, Bobby Gillespie literalmente no era una mujer. Sentí
curiosidad por esa banda, así que decidí investigarla y descubrí que era una de
las bandas más importantes en combinar el rock y la psicodelia con la música
dance y house. Lo cierto es que el sonido de “Screamadelica” escapa a cualquier
tipo de clasificación. Las influencias que dieron forma al álbum son
absurdamente distintas: Beach Boys, Sly and the Family Stone, Can, Brian Eno,
Thin Lizzy, Siouxsie and the Banshees, P-funk, así como toques aquí y allá de
dub, reggae, gospel, música industrial y disco. “Screamadelica” es un
caleidoscopio de referencias que recrean para satisfacer sus propias ambiciones,
Ninguna canción se parece a otra, pero al mismo tiempo todo fluye de forma
extremadamente natural, todo converge para convertirse en uno de los álbumes
más psicodélicos de la década de 1990.

Movin' on up es la canción que abre el disco, es uno
de los dos temas producidos por Jimmy Miller, y su mano es notoria, la entrada
en guitarra acústica tiene una fuerza y potencia que parece un riff por sí
mismo. El sol pica en verano, piano alegre, tambores tropicales, gospel
ceremonial, ángeles en las nubes, el sol es realmente su felicidad, un bajo más
débil/oscuro no logra superar, esta canción es la hija normal del álbum, el sol
me está mirando (de la portada del álbum). Consigue tener la épica de los
Rolling Stones en pleno sur de Estados Unidos en 1972, la percusión de Tomanov
es impecable, el piano de Duffy evoca a la tradición de las iglesias negras, lo
que se confirma con los coros gospel a todo reventar, además de un solo de Young
realmente impecable. Así iniciado, el disco se abre paso como dinamita pura,
con la intensidad de verdaderas estrellas del rock. Slip inside this house
es un cover a la banda psicodélica de los 60s, The 13th Floor Elevators, el
cual es adaptado magistralmente al estilo acid house con un toque indie en la
esencia de Primal Scream, llama profundamente la atención la interpretación
vocal de Robert Young, que provee al tema de una voz espectral pero incluso más
suave que la de Bobby Gillespie. Tubos de madera tintineantes, tambores
callejeros (estilo hip hop), voces risueñas, voces que hablan, cuerdas suaves/meneantes,
vocalización de anuncios, arpa eléctrica, rayos sinápticos, dominó de dedos (en
el piano), distribución cóncava de las voces, guitarras que entran y salen de
la canción varias veces, distorsión al final de las grabaciones saqueadas,
nunca me di cuenta de lo apagada que estaba su voz. La producción a cargo de
Hypnotone, Andrew Weatherall y Andrew Innes, sumado a la modificación de la
letra, dejan a este cover totalmente a tono con el disco, reforzando el rock
sesentero del tema anterior con este tema en sí, pero introduciendo el elemento
acid house de forma contundente.

Don't fight it, feel it es acid house
en estado puro, interpretado vocalmente por Denise Johnson y producido por la
dupla Weatherall-Nicholson, el tema es una rave en sí mismo, hecho para invitar
al baile, con toda una gama de efectos house y predominio del piano de Duffy en
varias partes. Me encanta la diversidad étnica, el silbato gordo del árbitro,
los desgarros psicológicos (¿tal vez un sintetizador de guitarra pellizcado?), el
láser de encendido, risa de gato, retardo de batería, rasguños en la guitarra
mientras está configurada en ambiente eléctrico, canales de vocalización
divididos, instrumento de fuente, torbellino rasposo (con velocidad
intermitente).. todo es un exceso maravilloso.
Higher than the Sun esta canción es parte de la gama de canciones de
Primal Scream que entran en una peculiar categoría de temas reflexivos,
profundos e intensos, la voz de Gillespie es sencillamente cósmica, la melodía
invita literalmente al despegue del planeta tierra e instrumentalmente todo va
adquiriendo un ascenso imparable que de repente explota en un gran clímax; la
atmósfera, gracias a la producción de The Orb es una de las mejores del disco y
consagra la atmósfera general de Screamadelica en su faceta más honesta, espiritual
y espacial.
Inner flight: Un gran tema instrumental en el que se eleva
la apuesta atmosférica del tema anterior, y es que literalmente el ascenso al
espacio aquí es explícito, la belleza cósmica es materializada por arreglos y
sonidos que parecen la respuesta extraterrestre a "Pet Sounds" de los
Beach Boys, las guitarras, teclados y esporádicas voces de Gillespie alcanzan
la inmortalidad en un nocturno campo elíseo.
Come together en el álbum aparece
la versión remixada por Weatherall y Nicholson para el disco del tema del mismo
nombre publicado poco entes, en dicho single era interpretada por Gillespie,
con una melodía pegajosa y un coro impresionante; la versión del disco en
cambio es principalmente instrumental, sólo se escucha una intervención gospel
de Denise Johnson y una grabación de un discurso del político afroamericano
Jesse Jackson, se trata de un remix extenso y con toques de dub, con un órgano
dándole una fuerte potencia eclesiástica, enfocada a una atmósfera que tributa
a las comunidades negras del sur de Estados Unidos, Primal Scream se siente
como si fueran uno con el mundo en LSD, perturbación de 16 bits, la música es
su vida y esto es lo mucho que la aman, trompa de Broadway (vibras positivas),
superando a LaGWAFiS fácilmente, el violín al final de una película, outro de
ángulo agudo

Sin Loaded este disco no hubiese sido lo que es, el
famoso remix de Andrew Weatherall a 'I'm losing more than I'll ever have' del
disco homónimo de la banda, es como lo opuesto a una banda sonora de película,
deleite de saxofón, clic de semilla de manzana, ventosa invertida, bajo bajo
pero agradable, guitarras despertando, instrumentos que recuerdan el pasado,
cantando a través del tiempo, sonando la alarma, ecos de cámara, órgano fresco
en el medio, límites de cuerdas, aplausos de intervalo, cuerda espástica,
patrones en alineación, el evangelio es omnipresente. Llama la atención que es
un remix principalmente instrumental, la voz de Gillespie aparece sólo un par
de veces a lo más, siendo mucho más notorio un sample de 'I don't want to lose
your love' de The Emotions, mantiene un ritmo muy pegajoso con notables samples
y uso de percusiones y en el que las guitarras tienen un rol protagónico,
especialmente en un interludio en la mitad de la canción donde la guitarra de
Innes entra con la fuerza demoledora de verdaderos truenos, el resultado es un
tema que resume de forma magnífica la esencia del house y la fuerza del rock n
roll rollingstonense. Damaged es el segundo tema producido por Jimmy
Miller en el disco, se trata de una balada que suena extraída de los más hondo
de Mississippi, la guitarra acústica bluesera, el piano doloroso de Duffy, la
voz sufriente de Gillespie llevan de lleno a un bar perdido en la carretera del
sur de Estados Unidos, la melodía vocal llega a un clímax desgarrado y entra un
solo de guitarra épico grabado por Olsen coronado por un órgano solemne que
evoca al gospel, no hay rastros de acid house aquí, sin embargo no hay ninguna
contradicción entre este maravilloso sonido y lo que ha sonado en el resto del
disco, se han salido con la suya, han revivido el glam-hard rock para la escena
rave y no han necesitado esconderlo, Jimmy Miller ha hecho renacer a los
Rolling Stones.

I'm comin' down como indica su título es un tema algo
más cabizbajo que lo que ha sonado hasta aquí, siguiendo la ruta de 'Higher
than the sun', pero producido por Weatherall y Nicholson, destaca el uso
magistral de vientos y los efectos de sintetizador y house, Tomanov realiza un
meticuloso trabajo en percusiones; Gillespie canta como si estuviera a la
deriva en pleno espacio exterior.
Higher than the Sun (A dub symphony in two
parts) sólo en un disco de estas características los autores pueden darse
el lujo de repetir un tema en forma de remix, esta vez este tema sería algo así
como la versión de Weatherall y Nicholson de 'Higher than the Sun', puesto que
ese tema fue producido por The Orb. Como indica el nombre está compuesto de dos
secciones, la primera es una delirante y paranóica introducción de sonidos del
tema como un mantra, Gillespie repitiendo el título, y las percusiones
colapsando en eco, la segunda arte hace su ingreso con un bajo estilo dub
tocado por el mítico bajista Jah Wobble, de la banda Public Image Ltd., esta
sección sigue una cadencia más ordenada hasta que es coronado por un
fantasmagórico y apoteósico teclado de Martin Duffy que rememora el sonido de
un reloj milenario.
Shine like stars es la canción que despide el disco
también sigue la línea de pop psicodelia más introspectiva de Primal Scream,
elaborada aquí a lo largo de 'Higher than the Sun', 'Inner flight' y 'I'm
comin' down'. El sonido del sintetizador evoca la soledad de la noche representando
a las estrellas, la voz de Gillespie es clara, confesional y fuertemente
melancólica, acompañada de un órgano de Duffy lleno de dulzura e inocencia de
tiempos perdidos. Una forma genial de concluir un disco de tanta potencia, pues
deja con un profundo desasosiego por volver a oírlo o escuchar más de la banda.

Concluye así un disco que nació casi involuntariamente para
una banda que quería revivir el rock n roll y que se vio transformada en un
grupo de magos que lo hicieron a través del dominio de la electrónica sin
perder su esencia. El apoyo del sello Creation Records fue fundamental y todo
se alineó para que este disco fuera el punto cúlmine de todo un movimiento
musical. Desde el arte alucinógeno hasta una producción y orden del disco
impecable que no hace perder la atmósfera ni en las tornamesas ni en las guitarras,
este disco se transforma en una joya del pop psicodélico que merece +1 punto a
su nota promedio.