domingo, 6 de abril de 2025

"40 Dibujos Ahí en el Piso": El Caótico Manifiesto que Revolucionó el Rock Argentino #mesDivididos


"40 Dibujos Ahí en el Piso": El Caótico Manifiesto que Revolucionó el Rock Argentino #mesDivididos

Abril: Un Viaje por la Discografía de Divididos

En el calendario del rock, abril será el mes de Divididos. Y qué mejor punto de partida que su álbum debut, "40 Dibujos Ahí en el Piso" (1991), un disco que funcionó como carta de presentación de una banda que redefinió los límites del género. Grabado en Estudios Panda bajo la producción de Tweety González, este trabajo marcó el renacer artístico de Ricardo Mollo y Diego Arnedo tras la disolución de Sumo, presentando un sonido más crudo, experimental y decididamente vanguardista.  

El álbum mezcla punk, funk, reggae y psicodelia con letras surrealistas, creando una propuesta sonora que desafió todas las convenciones de la época. Con una duración total de 42 minutos distribuidos en 13 tracks (incluyendo tres repeticiones de "Camarón Bombay"), el disco se convirtió en un objeto de culto que sigue inspirando a nuevas generaciones de músicos.  

Contexto Histórico: El Nacimiento de un Fenómeno

Para entender la magnitud de este trabajo, debemos remontarnos a diciembre de 1987, cuando la muerte de Luca Prodan dejó a Sumo en un limbo creativo. Mollo y Arnedo, junto al baterista Gustavo Collado (luego reemplazado por Catú Carcavallo), decidieron continuar bajo el nombre Divididos, heredando el espíritu transgresor de Sumo pero llevándolo a territorios aún más experimentales.  

El título del álbum proviene de una frase que el propio Prodan solía decir, manteniendo así un hilo conductor con su legado. La portada - un dibujo infantil y abstracto creado por Alfredo "Fredi" Sarsotti - refleja perfectamente la esencia del contenido: aparentemente caótico, pero con una coherencia interna que solo se revela al escuchar con atención.  

Análisis Musical: Deconstruyendo el Caos:

Lo primero que sorprende al escuchar "40 Dibujos..." es su estructura poco ortodoxa. El disco comienza y termina con versiones diferentes de "Camarón Bombay" (1:07 al inicio, 0:36 en el medio y 1:03 al final), creando una sensación cíclica que invita a volver a escucharlo.  

Esta decisión artística no fue casual. En una entrevista de 1992, Mollo explicó: "Queríamos que el disco fuera como un viaje en círculos, donde el final te lleva otra vez al principio". Este concepto se refuerza con la disposición de los temas, que alternan entre canciones completas y sketches musicales. 

El álbum es un verdadero collage sonoro donde conviven:  

- Funk acelerado ("Haciendo Cosas Raras")  
- Punk distorsionado ("Un Montón de Huesos")  
- Reggae psicodélico ("La Mosca Porteña")  
- Rock experimental ("Los Hombres Huecos")  
- Versionismo irreverente ("Light My Fire" de The Doors)  

Esta mezcla no era común en el rock argentino de principios de los 90, dominado entonces por el rock barrial y las bandas nuevas como Los Ratones Paranoicos. Divididos rompió ese molde con un sonido que anticipó tendencias que se harían populares años después.  

Las Letras entre el surrealismo y la Crítica Social. 
Las letras del álbum son un universo en sí mismas:  

- "Che, Qué Esperás?" parece interpelar a una sociedad apática  
- "De Qué Diario Sos?" critica la manipulación mediática  
- "Los Hombres Huecos" explora la alienación moderna  
- "La Foca" juega con el absurdo más puro  

Esta combinación de profundidad y humor absurdo se convertiría en una marca registrada de la banda.  

Si hablamos de cada uno de sus canciones:

1. «Camarón Bombay» (1:07)
Más que una canción, es una declaración de principios: 67 segundos de distorsión pura que desaparecen tan rápido como aparecen. El título (que combina un crustáceo con una ciudad india) refleja el surrealismo que dominará el disco.  

2. «Che, Qué Esperás?» (4:04) 
El primer tema "completo" del álbum establece el tono: un riff contagioso, cambios de ritmo abruptos y letras que oscilan entre la ironía y la protesta. El solo de guitarra (a los 2:38) es uno de los momentos más sublimes del disco.  

3. «La Mosca Porteña» (4:31)  
Aquí Divididos muestra su faceta más psicodélica. La letra ("Una mosca vino y se posó en mi sopa") puede interpretarse como metáfora de las pequeñas irritaciones cotidianas. Musicalmente, destaca el trabajo de bajo de Arnedo, creando una base hipnótica.  

4. «Haciendo Cosas Raras» (3:07)
El himno no oficial de la banda. La canción condensa en tres minutos toda la filosofía Divididos: experimentación, humor y actitud. El break de batería (2:15) es pura energía cruda.  

5. «Los Sueños Y Las Guerras» (4:00)
Un momento de respiro en el disco, con guitarras acústicas y un clima melancólico. La letra ("Los sueños se pierden, las guerras también") sugiere una reflexión sobre la fugacidad de los ideales.  

6. «Gárgara Larga» (4:26)
El título perfecto para esta canción que parece "hacer gárgaras" con distintos estilos: comienza como funk, deriva en reggae y termina en punk. El puente instrumental (3:10) es una de las partes más creativas del álbum.  

7. «Camarón Bombay» (0:36)
La reaparición del tema inicial, ahora más corto y distorsionado, como un eco fantasmal.  

8. «Un Montón De Huesos» (4:38) 
El lado más oscuro de Divididos. La letra ("Un montón de huesos en el placard") sugiere secretos inconfesables, mientras la música avanza como una apisonadora.  

9. «Light My Fire» (3:48) La versión más punk que se haya hecho del clásico de The Doors. Divididos lo transforma en un tema frenético, con Mollo cantando casi al borde del grito.  

10. «Los Hombres Huecos» (5:21)
El punto culminante del álbum. La adaptación del poema de T.S. Eliot es magistral, con arreglos que van desde lo minimalista hasta lo orquestal. La línea "Somos los hombres huecos, los hombres rellenos" adquiere nueva fuerza en este contexto.  

11. «De Qué Diario Sos?» (4:11)
Una crítica mordaz a los medios masivos, con un riff que se clava en la memoria. El estribillo ("De qué diario sos? De qué canal?") sigue siendo relevante hoy.  

12. «La Foca» (2:50)
El contrapunto humorístico del disco. La simpleza de la letra ("La foca vino a la ciudad") es engañosa: musicalmente es una pequeña obra maestra de ritmo y dinámica.  

13. «Camarón Bombay» (1:03)
El círculo se cierra. La tercera versión del tema inicial, ahora un poco más larga, como si el viaje hubiera dejado su marca.  

Si hablamos del legado e influencia de del álbum de Divididos, "40 Dibujos Ahí en el Piso". 

Aunque en su momento no tuvo el reconocimiento comercial de otros trabajos de la banda, "40 Dibujos Ahí en el Piso" sentó las bases para todo lo que vendría después. Su influencia puede rastrearse en:  

- Bandas posteriores como Babasónicos (en su etapa experimental)  
- El rock alternativo de los 2000 (Él Mató a un Policía Motorizado)  
- Incluso en nuevas generaciones como Conociendo Rusia

El crítico musical Eduardo Berti lo definió como "el disco que demostró que el rock argentino podía ser vanguardia y tradición al mismo tiempo".  

Tres décadas después, "40 Dibujos Ahí en el Piso" sigue sonando fresco y revolucionario. En una era de música prefabricada y algoritmos, este disco nos recuerda el valor de:  

1. La autenticidad (hacer música sin concesiones)  
2. La experimentación (romper géneros y estructuras)  
3. El humor (no tomarse demasiado en serio)  

Este abril, los invitamos a redescubrir este álbum fundamental y los que iremos conociendo juntos. Porque como dice Divididos: "Haciendo cosas raras, y no me importa nada".  

¿Cuál será tu tema favorito de este disco? ¿La caótica trilogía de "Camarón Bombay", la profundidad de "Los Hombres Huecos" o el puro funk de "Haciendo Cosas Raras"? 🎸🔥  

(Próxima parada en nuestro viaje en conocerte a fondo a nuestras banda del mes Divididos: "Acariciando lo áspero").

Daniel 
Instagram storyboy 

1557 - Kansas - Point of know return


1557 - Kansas - Point of know return

La banda Kansas ha dejado una huella imborrable en la historia del rock progresivo, y Point of Know Return (1977) es una de esas canciones que encapsula su grandeza. Como parte del álbum homónimo, este tema combina magistralmente complejidad instrumental, letras evocadoras y una atmósfera que te transporta a un viaje sin retorno. Desde el primer acorde, la canción te envuelve en un aura de misterio y aventura, como si estuvieras a punto de zarpar hacia aguas inexploradas.

El intro de violín, ejecutado por Robby Steinhardt, es icónico. Su tono melancólico pero enérgico establece el ambiente épico de la canción, mientras que los teclados de Steve Walsh añaden un toque sinfónico que recuerda a las grandes obras del rock progresivo de los 70. La guitarra de Kerry Livrane, por su parte, aporta un riff pegadizo pero sofisticado, demostrando el equilibrio perfecto entre accesibilidad y virtuosismo. La base rítmica, con Phil Ehart en la batería y Dave Hope en el bajo, sostiene la pieza con un groove que evoca el vaivén de un barco en alta mar.  

Las letras de Point of Know Return son ambiguas y abiertas a interpretación, algo característico de Kansas. La frase "Your father, he said he needs you / Your mother, she says she loves you" introduce un diálogo familiar que contrasta con el llamado a la aventura. Pero es el estribillo el que se queda grabado: "How long to the point of know return?". Este juego de palabras (entre know y no) sugiere un momento crucial en el que el viajero ya no puede volver atrás, ya sea por decisión propia o por fuerzas mayores.  

Algunos interpretan la canción como una metáfora de la vida misma: ese instante en el que tomamos un camino sin posibilidad de retroceder. Otros la ven como una referencia a los viajes marítimos, inspirada en leyendas de navegantes que cruzaban el límite del mundo conocido. Sea cual sea la lectura, la narrativa es poderosa y universal.  

A más de cuatro décadas de su lanzamiento, Point of Know Return sigue siendo un referente del rock progresivo. Su estructura, que mezcla pasajes instrumentales intricados con momentos más melódicos, influenció a generaciones de músicos. Además, la producción del álbum, a cargo de Jeff Glixman, logró capturar la esencia en vivo de la banda mientras añadía capas de profundidad sonora.  

Lo más fascinante es cómo la canción mantiene su relevancia. En una era donde la música tiende a ser efímera, temas como este demuestran que las composiciones bien elaboradas perduran. Cada vez que el violín de Steinhardt entra en escena, es imposible no sentir esa mezcla de nostalgia y emoción por lo que está por venir.  

Point of Know Return no es solo una canción; es una experiencia auditiva que invita a reflexionar sobre los límites —reales o imaginarios— que enfrentamos en la vida. Kansas logró crear algo atemporal, una pieza que sigue resonando en quienes buscan algo más allá de lo convencional.

Daniel
Instagram storyboy 

sábado, 5 de abril de 2025

1556.- Dust in the Wind - Kansas


"Dust in the Wind" ("Polvo en el viento"), de los estadounidenses Kansas, es una de las baladas de rock clásico más recordadas y exitosas de los años setenta. Lanzada en 1977 como parte del álbum Point of Know Return, y escrita por Kerry Livgren, guitarrista y tecladista de la banda, se convirtió en el mayor hit de la carrera discográfica del grupo.

Kerry Livgren se inspiró para la letra en un libro de poesía nativa americana que estaba leyendo, del que sacó la tematica de la canción sobre la fragilidad de la existencia y lo inevitable de la muerte ("Todo lo que somos es polvo en el viento") y a partir de esa idea inicial creó una melodía sencilla que la acompañara, sin saber que lo que estaba componiendo sería una de las melodías más emotivas y pegadizas de la década.

Musicalmente, "Dust in the Wind" se caracteriza por esa mencionada sencillez, que contrasta con las producciones complejas y de rock progresivo que estaban de moda en esa época, y que es paradójicamente la que la dota de su impactante belleza sonora. Con apenas un ritmo de guitarra acústica, y el leve acompañamiento de un melancólico violín, consigue envolver en una atmósfera agradable y emotiva a la suave e introspectiva voz de Steve Walsh, la arriesgada elección de Kansas fue un inesperado gran éxito comercial y de crítica que se ha prolongado hasta nuestros días.

viernes, 4 de abril de 2025

Disco de la semana 424.- Sound of Silver - LCD Soundsystem

 


Sound of Silver es un LP que muchos declaran como el mejor de la carrera de LCD Soundsystems, es un paso esencial para el grupo, no solo porque ayudó a solidificar su importancia con canciones escritas conscientemente agudas como New York, I Love You But You're Bringing Me Down, sino también por el territorio que pisa en el género de la música dance. Es atrevido, pero aún sigue siendo bailable, maravilloso y agradable a los sentidos, un rasgo que se trasladó bien de su primer disco y algo que ha mejorado enormemente en este proyecto. James Murphy tiene una relación realmente interesante con Nueva York, algo que se aprecia plenamente en este álbum. Por un lado, la ama, ha pasado toda su vida como artista profesional en esta ciudad y se enorgullece de ella, pero no ignora sus problemas, es muy consciente de los defectos de la Gran Manzana y los aborda con ingeniosos golpes a lo largo del álbum. Además de sus opiniones personales sobre la ciudad, la influencia de su escena musical ha inspirado la mayoría de los sonidos de este disco, es una mezcla de Talking Heads, excéntricos y complejos, una televisión sinuosa y emotiva, y el ingenio sardónico de Velvet Underground, además su sonido también está fuertemente influenciado por las obras de David Bowie, Kraftwerk y Can, llevando su música a tener lo que en el papel suena como un desastre, pero en la ejecución es la mejor fusión de punk y música de baile que he escuchado jamás. Cada canción de Sound of Silver es una sólida mezcla de instrumentación orgánica e inorgánica. Toda la instrumentación orgánica, la batería, la guitarra y la percusión, es nítida y contundente, en contraste con la estructura sintética que sustenta este álbum. El uso que Murphy y compañía hacen de sintetizadores graves y groove en temas como Someone Great y Get Innocuous! es magistral, creando así algunos de los temas más pegadizos de toda su carrera. Sin embargo, algunos de los mejores temas serían aquellos que utilizan estos dos elementos instrumentales con igual excelencia, como All My Friends, Us V Them, North American Scum y Watch the Tapes. A pesar de que Sound of Silver revela una clara evolución, el álbum aún conserva la irónica arrogancia y los diálogos ingeniosos del debut. El proyecto se lanzó con "North American Scum", una diatriba paranoica sobre el antiimperialismo y un reconocimiento poco entusiasta de su validez, todo con el telón de fondo de unas swashes dance brutales. Lo que convierte a este álbum en un auténtico clásico es la sutil forma en que sumerge al oyente en la escena antes de desatar inesperadamente una avalancha emocional. La canción principal inserta un estribillo repetido, bastante embarazoso, en una obra bailable de hermosa factura, en la que es evidente que el Sr. Murphy ha encontrado nuevos trucos bajo la manga, envolviendo el ritmo en capas cada vez más intrincadas, rematando todo con una fantasía flotante de xilófono para un momento de puro éxtasis.

 

El tema inicial, Get Innocuous! se empapa de The Robots de Kraftwerk en metal líquido durante unos buenos minutos antes de asestar un desgarrador golpe de paranoia con una voz inquietante, casi indescifrable, sobre los horrores de aferrarse a una vida normal. El tema es puro fuego con su inspirada mezcla de percusión electrónica y orgánica, y cuando la vocalista invitada me arrastra a su rítmico canto "You-can-normalize, don't it make you feel alive", pierdo toda sensibilidad. Su ímpetu es tan abrumador que una nota de cuerda, lentamente deformada y escalofriantemente tensa, que da inicio a la canción, se desbarata por completo en un momento de caos pasmoso. Time to Get Away por su parte, resopla y gruñe al ritmo de un ritmo descarado que serpentea hacia una utopía de sintetizadores distorsionados, con salvajes aullidos principescos, es Murphy en modo cool disfrutando de un buen cencerro, a la vez funky e irremediablemente blanco pero orgulloso de ser ambas cosas, las partes 'hoo hoo hoo' son quizás un poco exageradas por su parte, pero siguen siendo algo icónicas de todos modos. North American Scum es unasátira electrizante que no sabe exactamente qué está satirizando pero apropiadamente no le importa, porque, verás, es transparentemente música para cantar y/o citar mientras estás borracho. Trata menos sobre los norteamericanos de verdad y más sobre un tipo que pensó que sería divertido escribir una canción sobre ellos, pero eso trivializaría injustamente el humor de la canción. Y bueno, cualquiera que haya intentado vivir en otro lugar que no sea el Bronx, Queens y (uf) Weehawken puede identificarse con el grito de Murphy: "¡Nueva York es lo mejor si consigues que alguien pague el alquiler!". De hecho, al diablo con eso; cualquiera puede identificarse con un verso así. Porque somos humanos, y todos nos hemos sentido como James Murphy alguna vez, aunque no queramos admitirlo. O bueno, si es una afirmación un poco exagerada, al menos, todos hemos sentido algo de autodesprecio alguna vez. 

La brutalmente honesta Someone Great captura los sentimientos asociados con la pérdida de un ser querido. Es indietrónica clásica en su forma más genuinamente ligera y elegante, quizás al principio parezca desfasada par
a esta banda, pero finalmente se revela como una melodía notablemente conmovedora, manteniéndose contenida incluso cuando uno esperaría que subiera de volumen en cualquier momento. Piensa en las cosas que crean ese ritmo: un pad de sintetizador brillante que aparece y desaparece gradualmente, un pulso de bombo esquelético, chispas de descargas eléctricas en el fondo, apenas ocho notas de sintetizador de bajo y un sintetizador chiptune brillante que parece extrañamente contenido... como si fuera triste.Un músico menos experimentado probablemente habría intentado extraer una melodía diferente del glockenspiel, pero Murphy, acertadamente, permite que solo duplique su voz, porque (1) el contraste tímbrico es lo que hace que la mezcla sea tan intrigante, y (2) demasiada melodía parecería demasiado caótica e irreal. Murphy no es un hombre sentimental, así que las palabras pueden resultar a veces extrañas, pero entre líneas hay una honestidad brutal: «A decir verdad, lo vi venir», «La voz del otro lado», «Lo peor es el buen tiempo», «Y sigue viniendo... hasta que se detiene». De nuevo, unidireccional, como el mejor minimalismo. Pero ahora es un réquiem melancólico. Perverso, ¿verdad?

 

Un frenético loop de piano impulsa la arrolladora All My Friends, la pieza central del álbum, que transporta al oyente a través de los vericuetos de la vida. Incluso me cuesta escribir sobre ello, porque he considerado esta canción como una de mis canciones más queridas a lo largo de los años, y honestamente no puedo pensar en ninguna otra canción que suene como ella y al mismo tiempo intente llegar tan lejos . ¿Cómo no podría ser una canción perfecta? ¿No es un conjunto de estética puramente destilada cuyo objetivo es provocar pánico existencial? No lleva ni ocho minutos hacerlo, aunque dada la paciencia que parece mostrar en la forma en que se construye, parece que crear ese gran muro de sonido necesitaría doce o quince minutos. El puente a los cinco minutos es conmovedor, es el momento en que la batería empieza a moverse erráticamente, a tambalearse aquí y allá, como si la forma de caminar se hubiera visto afectada por una fuerza puramente psicológica. La instrumentación se construye lentamente con una línea de bajo melódica que enorgullecería a New Order y una percusión estelar que evoca la magia de "Teenage Wildlife" de Bowie, antes de preparar el terreno para esta sentida historia sobre el dolor de la vejez. La historia comienza con una inocente nostalgia, pero gradualmente evoluciona hacia una concesión frenética de lo rápido que se nos escapa la vida. Se proyecta una amplia gama emocional, con saludables dosis de alegría, abatimiento, desesperación, desafío, majestuosidad, reminiscencias cautivadoras y autodesprecio que se agitan en el caldero. Cinco años dedicados a seguir con el plan se reflejan en otros cinco más para reconectar con amigos, que rápidamente se convierten en diez años de abandono "tan rápido como puedas" y una crisis de la mediana edad que propicia un viaje de tres meses a Francia. Cada letra aquí es un éxito, concisa y visceral como los agudos lamentos de la guitarra que intensifican la atmósfera. No hay catarsis, y las exasperadas súplicas de "si pudiera ver a todos mis amigos esta noche" quedan sin resolver mientras la percusión locomotora se detiene lentamente. Y ese, amigos míos, es un momento que se puede describir mejor con la visión de mi mandíbula abierta que con cualquier palabra que pudiera emanar de él. ¡Guau!. ) Us v Them, ocho minutos de ritmo al estilo Talking Heads con un cencerro saludable que va ganando impulso progresivamente y pasando por tres o cuatro ganchos diferentes en el proceso, todos pasando de sólidos a absolutamente maravillosos. Watch the Tapes es otro divertido corte dance-punk con una buena línea de bajo, que quizás no habría mantenido el interés si hubiera sido más largo, pero afortunadamente sigue siendo el tema más corto del álbum y New York, I Love You but You're Bringing Me Down es la única canción "rock" del álbum, una nana con aires de vals y preocupación dedicada al pequeño pueblo natal de Murphy ("sigues siendo la única piscina donde me ahogaría con gusto") que se vuelve un poco demasiado desordenada para su propio bien hacia el clímax, pero funciona como una parada final bastante melancólica. Mientras se revuelca en sus críticas con una vulnerabilidad vocal cautivadora, es evidente que ama la ciudad, ya que "sigue siendo el único estanque donde [él] se ahogaría felizmente". A medida que la desesperación crece en su voz, también lo hace el fondo instrumental, que culmina en un solo de guitarra abrasador que estalla con frustración y termina el álbum de manera épica: un momento de vigorización que te golpea el pecho, por así decirlo.


 

A medida que he envejecido, he descubierto que es mucho más difícil que la música nueva galvanice mis emociones hasta un punto de fiebre incontrolable. Por eso, ahora, a mis 52 años, aprecio mucho más esos momentos. A los críticos generalmente se les enseña a esforzarse por ofrecer una valoración imparcial, pero que me aspen si no me deleita hasta la médula que un álbum pueda generar tal renacimiento de fanatismo adolescente, ciego y desmesurado, que me vuelve irremediablemente incapaz de mostrar un atisbo de objetividad. «El sonido de la plata me habla, te hace sentir como un adolescente. Hasta que recuerdas los sentimientos de un adolescente emocional de verdad». Lo siento, James, no hace falta que lo pienses dos veces.

1555.- Heroes - David Bowie


"Heroes" es una de las canciones más emblemáticas de la discografía de David Bowie, y del mundo del rock en general. Lanzada en 1977 como parte del álbum del mismo nombre, se convirtió desde el primer momento en todo un himno generacional y, al mismo tiempo, en una canción mítica y atemporal. Escrita por el propio Bowie en colaboración con Brian Eno, y producida por Tony Visconti, destaca por su poderosa instrumentación y la emotiva interpretación vocal de Bowie.

La inspiración para la letra de "Heroes" le vino a Bowie mirando por la ventana del estudio de Berlín en el que estaba grabando, al ver a una pareja besándose junto al muro, y de ahí surgió la idea de los dos amantes que sueñan con ser "héroes solo por un día", abrazados a la esperanza y el sentimiento de resistencia ante la adversidad y la privación de libertad que el muro de Berlín significaba.

Musicalmente, "Heroes" es una obra maestra del rock experimental de finales de los años setenta, gracias a la innovadora producción de Tony Visconti, que grabó la voz de Bowie en tres micrófonos colocados a diferentes distancias, creando un singular efecto de eco y de profundidad, y combinó el gran riff de guitarra de Robert Fripp con los sintetizadores de Brian Eno e incluso con el sonido de un cenicero arañando la mesa al desplazarlo, creando una atmósfera intensa y futurista.

jueves, 3 de abril de 2025

1554.- Sweet Talkin' Woman - Electric Light Orchestra

Sweet Talkin' Woman se grabó en los estudios Musicland de Múnich, Alemania, durante el verano de 1977. Originalmente, comenzó como una canción titulada Dead End Street, con una letra y un arreglo muy diferentes. Probablemente la letra que sobrevivió de esa versión se puede escuchar en el inicio del tercer verso, "He estado viviendo en una calle sin salida". Por razones desconocidas, Jeff no quedó satisfecho con la canción y escribió y grabó una letra completamente nueva. La canción se lanzó como sencillo de 7" en Inglaterra a través de Jet Records el 7 de octubre de 1978. En EE. UU., se lanzó siete meses antes, en marzo de 1978, como el decimocuarto lanzamiento de sencillo en EE. UU. Fue lanzado por Jet Records (distribuido por United Artists) con el número de stock "JT-XW 1145" y una edición de Fire On High en la cara B. Se publicó tanto en vinilo morado como en vinilo negro estándar. Aunque la edición en vinilo morado es interesante y buscada como artículo de coleccionista, la edición en vinilo negro es en realidad la más rara de las dos.

No está claro si la versión original de Dead End Street o la versión sin editar han sobrevivido. Lo más probable es que Dead End Street fuera destruida en el proceso de grabación de las nuevas voces para la canción. Seguramente la versión sin editar de Sweet Talkin' Woman fue respaldada antes de ser editada. En la década de 1970, el proceso de edición implicaba cortar trozos de cinta de grabación y descartarlos o volver a unirlos en un orden diferente. Un error y el trabajo se destruiría, por lo que tiene sentido que se hiciera una cinta de respaldo. Sin embargo, no está claro si la cinta sin editar sobrevivió. Es posible que haya sido borrada o grabada después de que se completara la mezcla final de la canción. En cualquier caso, corre el rumor de que las cintas multipista originales de Out Of The Blue se perdieron, por lo que incluso si esta primera versión de la canción se guardó en cinta, es probable que se haya perdido. El bajo de Bev Bevan se usa mucho en la canción, sobre todo en los coros a partir del cuarto estribillo. En los estribillos uno al tres, Jeff, Bev y posiblemente Kelly cantan los coros, la canción hizo un uso intensivo del Vocoder 2000, al igual que varias canciones del álbum Out Of The Blue. El vocoder después del tercer estribillo es muy sutil, dando la impresión de que el violín y los violonchelos dicen la frase en lugar del vocoder. El acento británico de Jeff destaca especialmente en la tercera estrofa. Los británicos tienden a añadir una "r" al final de las palabras que terminan con "ah", como "Donna" en "Donner", "panda" en "pander" e "idea" en "idear". Escuchen con atención y se puede oír claramente a Jeff cantando "insufficient dater coming through".


miércoles, 2 de abril de 2025

1553.- Blackout - David Bowie

 

En 1977, el punk irrumpió desde el underground en Estados Unidos y Gran Bretaña (y en menor medida en el resto de Occidente), y la reacción cultural contra la música "pretenciosa" o "exagerada" coincidió con la caída de gran parte del "rock dinosaurio", dejando a David Bowie y a muchos otros artistas en una encrucijada. Alemania, que contribuyó a allanar el camino para gran parte del punk y el rock artístico, fue un poco diferente al resto de los lugares. La "Trilogía de Berlín" de Bowie comenzó en enero con Low, y "Heroes", el único álbum de la trilogía grabado y mezclado íntegramente en Berlín, es una especie de evolución natural, pero también ofrece una colección bastante distinta a lo que había entregado, si hay un acontecimiento clave para el sonido de Heroes que tuvo lugar entre ambos álbumes, es Trans Europa Express de Kraftwerk, los pioneros de la electrónica de Düsseldorf incorporaron con éxito elementos de la música progresiva a la electrónica, creando una atmósfera mecánica, rítmica y, en ocasiones, aterradora, que transformó la música. Sin Trans Europa Express no existiría nada tan grande como "Heroes", pero ¿Qué es "Heroes"? Es un álbum oscuro, misterioso y con una fuerte temática que explora los horrores y las ansiedades de la Guerra Fría, sin una trama ni un concepto lineal, el álbum gira en torno a la agitación emocional y política de una guerra nuclear, ya sea que esté al borde del abismo o recién comenzada. Las letras, oscuras y a menudo sombrías, crean imágenes deprimentes y marcadamente frías, al igual que en Trans Europa Express (hasta cierto punto, ya que algunas canciones son animadas con letras oscuras) y The Idiot de Iggy Pop (en la que Bowie y Eno participaron activamente). La letra de la canción principal estaba directamente influenciada por el Muro de Berlín, y el Hansa Tonstudio estaba a solo unos cientos de metros del Muro. La agitación política y la constante amenaza de destrucción nuclear de la época influyeron mucho en el krautrock y el punk rock, y Bowie no fue la excepción. La canción principal describe una relación separada por un muro, solo para convertirse en "héroes" y morir trágicamente en la canción más emotiva jamás grabada. "Blackout" e "Sons of the Silent Age" detallan la paranoia y el surrealismo que rodean el concepto de guerra, o el espíritu de "¿Qué demonios le ha pasado al mundo?".

Líricamente, es más oscuro que antes e incluso el sonido glam-meets-electrónico de canciones como Blackout no puede anular esta oscuridad. Partiendo de este tema, encontramos la canción de glam industrial que mejor representa la esquizofrenia paranoica y alucinatoria del resto del álbum, y funciona como uno de los temas más aterradores del extenso catálogo de Bowie. Presenta algunas de las técnicas de canto más extrañas de Bowie, que se descomponen en palabra hablada y versos rotos mientras golpes de batería esporádicos y salvajes danzan a su alrededor. Es esquizofrénico y revelador de las perspectivas globales de Bowie, al ver la vitalidad de Los Ángeles contrastar con la desilusión de Berlín, aquí nos entrega su himno esquizofrénico que ostenta un instrumental protoindustrial fuerte y abrasivo, muy apropiado para las letras frenéticas, inspiradas en los desmayos que Bowie experimentó en Berlín.

martes, 1 de abril de 2025

1552.- Yes Sir, I Can Boogie - Baccara

Yes Sir, I Can Boogie, Baccara



     Baccara es un dúo musical formado en 1977 por las cantantes y artistas españolas María Teresa Mateos Guillén "Mayte Mateos" (Logroño, 7 de febrero de 1951) y María Eugenia Martínez Mendiola "María Mendiola" (Madrid, 4 de abril de 1952 - Madrid, 11 de septiembre de 2021).

Corría el año 1976 cuando María Mendiola, entonces primera bailarina del ballet de Alberto Portillo, tuvo la idea de formar un dúo inspirándose en las populares Hermanas Kessler (par de gemelas populares en Europa, especialmente en Alemania e Italia, desde los años 50 y 60 y hasta el día de hoy por sus canciones, sus bailes y actuaciones). Mendiola le propuso el proyecto a Mayte Mateos y esta aceptó. Probaron fortuna bajo el nombre de Venus en una sala de fiestas de Zaragoza, pero fueron despedidas por ser consideradas demasiado elegantes. El entonces marido de Mendiola les consiguió un contrato en el Hotel Tres Islas en Fuerteventura (Canarias) donde serían descubiertas por tres gerentes de la RCA Records, quienes las invitarían a grabar un disco en Hamburgo (Alemania).

Mendiola, la única que hablaba inglés, sirvió de puente entre los jefes de promoción y ellas para llegar a un acuerdo. A principios de 1977 serían lanzadas al mercado musical como Baccara, cuyo significado se halla en la denominación de una variedad de rosa color rojo oscuro de tallo largo. Su primera canción, Yes Sir, I Can Boogie arrasó en las listas de éxitos y las llevó hasta el Libro Guinness de los récords como las primeras artistas españolas en conseguir un número 1 absoluto en el Reino Unido. También fue el primer dúo femenino en alcanzar dicha gesta. Después de ellas, Julio Iglesias repetiría esa hazaña. Fue un éxito en toda Europa y se mantuvo un récord de 20 semanas en el número 1 en Suecia. No se lanzó en Estados Unidos porque a su discográfica no le gustó. La letra y la música de acompañamiento se escribió la noche antes de que Baccara volara a Alemania para grabarla. Cantaron dos canciones, incluyendo esta, y luego volaron inmediatamente de vuelta a España para grabar un programa de televisión. Yes Sir, I Can Boogie se convirtió en una de las canciones favoritas de la selección nacional de fútbol de Escocia después de que el defensa Andrew Considine bailara al ritmo de la canción durante su despedida de soltero en 2015. Tras la dramática victoria de Escocia en la tanda de penaltis contra Serbia en noviembre de 2020, que les permitió alcanzar su primer gran torneo desde 1998, los vídeos del equipo (incluido Considine) coreando la canción en la sala de baile se hicieron virales en redes sociales. Esto reactivó la popularidad del sencillo de Baccara de los 70 entre los Tartan Army, lo que llevó a la canción a regresar a la lista de sencillos del Reino Unido, alcanzando el puesto número 57.

lunes, 31 de marzo de 2025

1551 - David Bowie - Sons of the silent age

1552 - David Bowie - Sons of the silent age

En el vasto y ecléctico universo de David Bowie, "Sons of the Silent Age" emerge como una de las piezas más enigmáticas de su etapa berlinesa. Perteneciente a "Heroes" (1977), el segundo álbum de la llamada Trilogía de Berlín, esta canción encapsula la fascinación de David Bowie por la ambigüedad, la melancolía y la experimentación sonora. No es una de sus canciones más comerciales, pero sí una de las más hipnóticas, una joya oculta que invita a perderse en sus capas de misterio.  

Desde los primeros compases, "Sons of the Silent Age" establece un ambiente opresivo y onírico. La instrumentación, dominada por un saxofón que parece flotar en el aire y teclados atmosféricos, crea un paisaje sonoro que evoca ciencia ficción distópica y cine expresionista alemán. La producción de Brian Eno y Tony Visconti es clave aquí: los ecos, las reverberaciones y los pequeños detalles sónicos (como esos susurros fantasmaless que acompañan la voz de David Bowie) refuerzan la sensación de estar escuchando algo que existe entre el sueño y la vigilia.  

La voz de David Bowie, por su parte, es deliberadamente fría y distante, casi robótica en algunos pasajes, lo que contrasta con los momentos en que se quiebra en un falsetto casi vulnerable. Es como si el personaje de la canción —uno de esos "hijos de la era silenciosa"— estuviera atrapado en un limbo emocional, incapaz de conectar con el mundo que lo rodea.  

Las letras de David Bowie siempre fueron un campo fértil para interpretaciones, y esta canción no es la excepción. ¿Quiénes son los "Sons of the Silent Age"? ¿Son supervivientes de un futuro apocalíptico? ¿Alter egos del propio David Bowie? Las líneas "They never die, they just go to sleep one day" sugieren una inmortalidad vacía, una existencia sin propósito. La referencia a "King Dice" (un personaje de dibujos animados de los años 30) y a "Hitler’s" —cortada abruptamente— añaden capas de surrealismo y provocación.  

Hay también un guiño a Major Tom ("sitting in a backward room"), conectando la canción con el mito bowieano del astronauta perdido. Pero aquí no hay épica, solo resignación. Los "hijos" de David Bowie son espectros pasivos, observadores de una realidad que les resulta ajena.  

Musicalmente, la canción es un puente entre el art rock de Low y el post-punk que inspiraría a bandas como Joy Division. El saxofón de David Bowie, caótico y a la vez controlado, anticipa el sonido de "Blackstar" décadas después. No es una canción fácil: no tiene un coro memorable ni un ritmo contagioso. En cambio, funciona como un cuadro abstracto, una pieza de arte que se disfruta más por la atmósfera que por su estructura convencional.  

"Sons of the Silent Age" puede que no sea la canción más célebre de David Bowie, pero es una de las que mejor encapsula su espíritu inquieto. Es música para escuchar de noche, con auriculares, dejándose llevar por sus sombras y sus silencios elocuentes. Una obra maestra menor, pero obra maestra al fin.

Daniel 
Instagram storyboy 

domingo, 30 de marzo de 2025

Queen - Innuendo (Mes Queen)

 


Innuendo ("Insinuación") es el decimocuarto álbum de estudio de Queen, lanzado el 4 de febrero de 1991. Producido por David Richards y los cuatro integrantes de la banda, fue el último álbum lanzado en vida del cantante principal Freddie Mercury. El álbum fue grabado entre marzo de 1989 y noviembre de 1990, al poco de terminar las sesiones del disco anterior (The Miracle, 1989). Tras un breve período de descanso en Londres, y decidido a pasar el tiempo que le quedara de vida haciendo música, Freddie Mercury viajó a los Mountain Studios en Montreux para seguir grabando canciones. El resto del grupo se reunió con él poco después, y accedieron a seguir grabando material nuevo mientras The Miracle apenas acababa de llegar a las tiendas de discos.

El trabajo de estudio fue tranquilo y relajado, con la banda adaptándose al estado físico de Freddie Mercury. Sin tener casi nada preparado de antemano, grabaron todo lo que fue surgiendo y fueron seleccionando aquellas cosas que al tocarlas les resultaron realmente buenas. En ese proceso de selección de ideas y sonidos, no fue premeditado que el disco terminara siendo en muchos momentos un regreso a las raíces del sonido más rockero y operístico de Queen, lo que hizo de Innuendo un celebrado y apoteósico final de la banda en su formación con Freddie Mercury, que falleció solo nueve meses después de la publicación del disco, de una bronconeumonía derivada del SIDA. 

La canción titular, que además es la que da comienzo al disco, surgió de ese ejercicio de improvisación y prueba. En un momento de la grabación, Brian May, Roger Taylor y John Deacon estaban probando diferentes ritmos y acordes, y cuando Freddie Mercury escuchó lo que estaban tocando, empezó a trabajar en la letra y el concepto de lo que sería Innuendo ("Insinuación"), pieza central del disco y primer single que se lanzó del mismo (alcanzando el primer puesto de las listas de ventas británicas). Un claro ejemplo de la importancia que le dieron a esta canción está en sus seis minutos y medio de duración, que la posicionan como la tercera canción más larga del grupo después de The Prophet's Song y The March of the Black Queen. Musicalmente, está considerada como la "Bohemian Rhapsody" de los años noventa, por su intensidad y sus variados cambios estilísticos y de ritmo, en un espectacular rompecabezas sonoro que incluye partes orquestales, intensas guitarras e incluso un impactante solo de guitarra flamenca, a cargo de Steve Howe (guitarrista del grupo "Yes").

Tras el derroche instrumental y creativo de Innuendo, en I'm Going Slightly Mad ("Me estoy volviendo un poco loco") la banda sigue dando rienda suelta al particular mantra libertario de "todo vale", porque el origen de la canción está en un intento de Freddie Mercury y Peter Straker de escribir un tema que conectara muchas frases absurdas, que provocó las risas de los que allí estaban presentes, pero que acabó convirtiéndose en un tema más lúgubre de lo que parece y en una manera de tomarse a broma el declive físico y mental que Freddie Mercury estaba experimentando. Es otro de los puntos fuertes del disco, como demuestra su publicación como segundo single, con un video que la presentaba desde un punto de vista humorístico y desenfadado.

Menos experimental, pero igualmente intensa, es Headlong, que sería el tercer sencillo de Innuendo y cerraría el espectacular trío de ases con el que arranca el disco, al que aún le quedan varias canciones de peso, y en esa categoría bien podría estar I Can't Live With You, un tema de hard rock que Brian May había escrito para un proyecto futuro en solitario, pero que presentó al grupo durante las grabaciones, y todos estuvieron de acuerdo en que, con pequeños cambios y arreglos de batería electrónica y sintetizadores para que encajara en la atmósfera del álbum, pasara a formar parte del material de Innuendo. Le sigue la demostración vocal portentosa de Don't Try So Hard, apoyada en apenas unos teclados de fondo, entrando la banda en los estribillos y en los momentos más intensos. Intensa es también Ride the Wild Wind, pero más acelerada y energética. Escrita por el baterista Roger Taylor, no está en la primera línea de canciones del disco, pero llegó a ser nº 1 en las listas radiofónicas de Polonia. Taylor había grabado una demo con su propia voz, y a partir de ella se trabajó en la versión final, en la que Freddie Mercury puso la voz principal, Taylor hizo los coros, y Brian May aportó un intenso solo de guitarra.

All God's People fue la cara B del single de Headlong, y pese al menor interés comercial que tiene respecto a los grandes temas del disco, cabe destacar su aportación al enfoque operístico de Innuendo, con brillantes armonías vocales de Mercury, que combinan a la perfección con el falsete de Roger Taylor. Tal es su toque de ópera rock, que en un primer momento y con el título de "Africa by Night" iba a formar parte del álbum Barcelona, el proyecto de Freddie Mercury junto a Montserrat Caballé, pero al final decidieron que formara parte de Innuendo. Es otro de los temas de complemento, pero desde el punto de vista estilístico le da empaque y atmósfera al álbum. Como lo hace también la excelsa y nostálgica These Are The Days Of Our Lives, una de las obras maestras del disco, lanzada como sencillo en los Estados Unidos en 1991, y reeditada como doble cara A con Bohemian Rhapsody el 9 de diciembre de ese mismo año tras la muerte de Freddie Mercury, ocupando la primera posición de las listas durante cinco semanas.

El disco no da apenas tregua al oyente, y aún queda tiempo para excentricidades (Delilah es una canción sobre la gata de Freddie Mercury, y contiene un solo de guitarra de Brian May grabado mediante un "talk box"), ejercicios de poderoso heavy metal (The Hitman) y de habilidad técnica con las seis cuerdas (Bijou), aunque la sensación en este tramo final es que los mejores momentos del disco ya han pasado. No es así, porque para el cierre Mercury y compañía se dejan el auténtico momento cumbre de Innuendo en la impresionante The Show Must Go On ("El espectáculo debe continuar"), una composición de Brian May para su compañero enfermo, en la que reflexiona sobre el inevitable y cercano final, para concluir con rabia y coraje que el espectáculo debe continuar hasta el final.

¡Y qué final! Estamos probablemente ante la canción más personal, emotiva e impactante de toda la discografía de Queen, y para la historia quedará para siempre que, pese a las dudas del resto del grupo sobre si Mercury iba a poder grabarla en el estado físico en el que se encontraba, el genial cantante bebió un trago de vodka y dijo: "Yo lo haré, querido" antes de grabar la impresionante voz de The Show Must Go On en una sola toma. Sería el último sencillo de Freddie Mercury con Queen, curiosamente con el que fuera su primer sencillo (Keep Yourself Alive) en la cara B. La temática de las dos canciones encaja a la perfección, pero es inevitable pensar que, más allá de esa coincidencia lírica, con ese sencillo se cerraba el círculo y la banda estaba, de algún modo, despidiendo a su icónico cantante. Pero eso ya no es demostrable, es solo un comentario hecho "a través del dolor, a través del esplendor... Que nadie se ofenda por mi insinuación".

1550.- Beauty and the Beast - David Bowie

 

Beauty and the Beast, David Bowie


     A finales de 1976 David Bowie se muda a vivir a Berlín Occidental en un intento por dexintosicarse y revitalizar su carrera. Allí comparte piso con Iggy Pop y comienza a trabajar con el cantante, compositor y productor musical Brian Eno. En 1977 ayuda a componer y escribir el álbum debut de Iggy PopThe Idiot, y ese mismo año publica LowEl 14 de octubre de 1977 publica el duodécimo disco de su carrera en solitario, y el segundo de la trilogía berlinesaHéroes. Para éste álbum Bowie trabaja con Biran Eno al igual que con el anterior disco, Low, y es grabado en el Hansa Studio by the Wall, de Berlín Occidental entre julio y agosto de 1977 bajo la producción de él mismo y Tony Visconti. El disco contiene el mismo concepto minimalista e instrumental que Low, pero le dota de un aire más alegre y positivo y le introduce más elementos pop y rock. El personal que colabora con Bowie para la grabación de Héroes está compuesto por Carlos Alomar (guitarra rítmica), Dennis Davis (percusión), George Murray (bajo), Brian Eno (sintetizador y teclados), Robert Fripp (guitarra), Tony Visconti (coros) y Antonia Maass (coros). El disco obtiene una muy buena recepción de la crítica y del público, llegando al puesto número 3 en las listas británicas y permaneciendo en ellas durante 26 semanas seguidas, el puesto 35 en las listas estadounidenses, y obteniendo muy buenos resultados también en países como Alemania y Francia.

Incluído en este álbum se encuentra el tema que abre el disco, Beauty and the Beastcompuesta por Bowie. Comienza con una especia de música inconexa de guitarra, piano, música electrónica y voz que va in crescendo. Podemos apreciar el toque que Robert Fripp le da con su guitarra eléctrica y el gran trabajo de Brian Eno con los sintetizadores. En cuanto a la letra, es una especie de oda de la relación amor / odio que Bowie mantenía en aquella época con su adicción a las drogas, más concretamente a la cocaína en ese momento. Robert Fripp, que colaboró como guitarrista principal recordaba sobre la canción wn una entrevista en 2015 lo siguiente: "Estaba en mi apartamento en Nueva York y sonó el telélefono, era Brian Eno y me dijo: '¿Crees que podrías venir a tocar un poco de rock and roll con la guitarra?'", "Llegué al estudio y pedí escuchar algo en lo que habían estado trabajando. Brian me dijo: '¿Por qué no te conectas?', "Lo que se escucha en el disco es lo que toqué después de escucharlo por primera vez, sin que nadie me dijera nada".

sábado, 29 de marzo de 2025

1549 - Meat Loaf - Two out of three ain't bad


1550 - Meat Loaf - Two out of three ain't bad

"Two Out of Three Ain't Bad" es una de las canciones más icónicas y emotivas de la carrera de Meat Loaf, y un pilar fundamental en su álbum debut Bat Out of Hell (1977). Compuesta por Jim Steinman, la canción es una poderosa balada rock que combina melodías grandilocuentes, letras desgarradoras y la interpretación vocal apasionada de Meat Loaf, creando una experiencia auditiva inolvidable.

La canción narra una historia de amor no correspondido, donde el protagonista expresa sus sentimientos hacia una persona a quien ama profundamente, pero reconoce que no puede darle todo lo que ella necesita. La letra es desgarradora y honesta, con frases como "I want you, I need you, but there ain't no way I'm ever gonna love you", que encapsulan la complejidad de las relaciones humanas y el dolor de no poder cumplir con las expectativas del otro. Steinman, conocido por su habilidad para crear narrativas dramáticas y teatrales, logra plasmar en esta canción una mezcla de romanticismo y melancolía que resuena con cualquier oyente que haya experimentado el desamor.

Musicalmente, "Two Out of Three Ain't Bad" es una obra maestra. La producción, a cargo de Todd Rundgren, es impecable, con arreglos que van desde pianos suaves hasta crescendos orquestales que acompañan la voz poderosa y llena de matices de Meat Loaf. Su interpretación vocal es simplemente magistral; logra transmitir una gama de emociones que van desde la ternura hasta la desesperación, manteniendo al oyente completamente inmerso en la historia. La canción también cuenta con coros que refuerzan su carácter épico, típico del estilo de Steinman, que siempre buscaba llevar las emociones al límite.

Uno de los aspectos más destacables de la canción es su estructura narrativa. A diferencia de muchas baladas convencionales, "Two Out of Three Ain't Bad" no ofrece un final feliz, sino una conclusión realista y dolorosa. El protagonista acepta que, aunque puede ofrecer dos de las tres cosas que su amante desea (quererla y necesitarla), nunca podrá amarla de la manera que ella espera. Esta honestidad cruda es lo que hace que la canción sea tan conmovedora y atemporal.

"Two Out of Three Ain't Bad" es una obra maestra del rock teatral que combina letras profundas, una interpretación vocal impresionante y una producción musical impecable. Es una canción que trasciende generaciones y sigue resonando con audiencias de todo el mundo, gracias a su capacidad para capturar la esencia del amor, el deseo y la pérdida. Meat Loaf y Jim Steinman lograron crear una pieza que no solo es memorable, sino también profundamente humana.

Daniel 
Instagram storyboy 

viernes, 28 de marzo de 2025

Disco de la semana 423: Todos Tus Muertos un disco que no puedes dejar pasar


Disco de la semana 423:  Todos Tus Muertos un disco que no puedes dejar pasar 

Si eres de los que cree que la música va más allá de un simple entretenimiento, que puede ser una herramienta de protesta, un grito de resistencia y un puente entre culturas, entonces *Todos Tus Muertos* es un álbum que no puedes dejar de escuchar. Publicado en 1991 por la banda argentina del mismo nombre, este disco es una joya del rock latinoamericano que fusiona punk, reggae, ska y rock con una energía tan cruda como auténtica. Si aún no lo has escuchado, te aseguro que te estás perdiendo de una experiencia musical que te dejará pensando, bailando y, sobre todo, sintiendo.

¿Por qué Todos Tus Muertos es un disco imprescindible?  

Imagina un álbum que te transporta a las calles de Buenos Aires a principios de los 90, donde la democracia intentaba renacer después de años de dictadura, pero la desigualdad y la corrupción seguían siendo pan de cada día. Ahora, piensa en una banda que logra capturar ese sentimiento de descontento y transformarlo en música. Eso es Todos Tus Muertos.  

Este disco no es solo una colección de canciones; es un manifiesto. Cada tema es una crítica social, una llamada a la resistencia y una celebración de la identidad latinoamericana. Desde el punk más agresivo hasta el reggae más relajado, la banda demuestra una versatilidad impresionante, creando un sonido que es tan diverso como el continente al que representa.  

Un recorrido por todas las canciones del álbum  

Para que no te pierdas ni un detalle, aquí te dejo un recorrido por todas las canciones que conforman este álbum imprescindible:  

1. "El Féretro": El disco arranca con un tema contundente que combina punk y reggae. Las letras, escritas por Félix Gutiérrez y Fidel Nadal, son una crítica feroz a la muerte y la opresión. Un inicio potente que marca el tono del álbum.  
2. "Demasiados Revueltos": Con un ritmo acelerado y letras que hablan de la confusión y el caos, esta canción es una explosión de energía que no te dejará indiferente.  
3. "Diez Segundos de Masacre": Un tema corto pero intenso, con un sonido crudo y directo que refleja la rabia y la frustración de una generación.  
4. "Turbulentas Tinieblas": Con apenas un minuto y medio, esta canción es una ráfaga de punk rock que te deja sin aliento. Perfecta para descargar toda tu ira.  
5. "¡A Combatir!": Un llamado a la lucha y la resistencia, con un ritmo contagioso y letras que inspiran a no rendirse nunca.  
6. "Dieciocho Horas": Una canción breve pero impactante, que refleja la monotonía y el hastío de la vida cotidiana.  
7. "Días de Escuela": Escrita por Gutiérrez y Nadal, esta canción es una crítica al sistema educativo y a la represión que sufren los jóvenes. Con un ritmo pegajoso, es uno de los temas más memorables del álbum.  
8. "Gente Que No": Un tema que critica a aquellos que se mantienen indiferentes ante las injusticias sociales. Con un sonido crudo y letras contundentes, es un llamado a la acción.  
9. "Armas (Para la Paz)": La canción más larga del álbum, con más de cinco minutos de duración. Es una reflexión profunda sobre la violencia y la búsqueda de la paz, con un ritmo que va desde el reggae hasta el punk.  
10. "No Más Apartheid": Un tema que denuncia el racismo y la segregación, con un mensaje de unidad y resistencia que sigue siendo relevante hoy en día.  
11. "Viejos de Mierda": Una crítica directa a las generaciones anteriores que han perpetuado la opresión y la injusticia. Con apenas un minuto y medio, es una ráfaga de rabia pura.  
12. "Más Bajo que tu Status": Escrita por Horacio Villafañe, esta canción es una crítica a las jerarquías sociales y a la arrogancia de quienes se creen superiores.  
13. "Tango Traidor": El álbum cierra con un tema que fusiona el punk con el tango, creando una atmósfera única. Las letras, escritas por Gutiérrez y Serrano, son una reflexión sobre la traición y la decadencia.  

Un sonido crudo y auténtico  

Uno de los aspectos que más me enamoró de este álbum es su producción. A diferencia de otros discos de la época, que buscaban un sonido más pulido y comercial, Todos Tus Muertos apuesta por una producción cruda y directa. Las guitarras suenan distorsionadas, la batería es contundente y los bajos tienen un groove que te atrapa. Es como si estuvieras en un concierto en vivo, sintiendo la energía de la banda en cada nota.  

Un mensaje que sigue vigente  

Lo más increíble de este álbum es que, a pesar de haber sido lanzado hace más de 30 años, su mensaje sigue siendo relevante. Las letras de Félix Gutiérrez, Fidel Nadal y Horacio Villafañe abordan temas como la injusticia social, la corrupción política y la lucha por la libertad, problemas que, lamentablemente, siguen presentes en nuestra sociedad. Escuchar este disco es como mirar en un espejo y darte cuenta de que, aunque han pasado décadas, muchas cosas no han cambiado.  

¿Por qué deberías escucharlo?  

Si eres fan del punk, el reggae, el ska o el rock, este álbum es para ti. Pero incluso si no te consideras un experto en estos géneros, Todos Tus Muertos tiene algo que ofrecerte. Es un disco que te invita a reflexionar, a bailar, a gritar y, sobre todo, a sentir. Es una ventana a la historia de América Latina y un recordatorio de que la música puede ser una herramienta poderosa para el cambio social.  

Además, si te gustan bandas como Rage Against the Machine, Manu Chao o Los Fabulosos Cadillacs, este álbum te encantará. Es una mezcla perfecta de energía, mensaje y diversidad musical que no tiene desperdicio.  

Un disco que no puedes dejar pasar  

Todos Tus Muertos es mucho más que un álbum; es una experiencia. Es un viaje por la historia, la cultura y la lucha de América Latina, envuelto en un sonido que te atrapa desde el primer segundo. Si buscas música con significado, con energía y con alma, este disco es para ti.  

Así que, ¿qué estás esperando? Busca Todos Tus Muertos en tu plataforma de streaming favorita, ponte los audífonos y déjate llevar por este viaje musical. Te aseguro que no te arrepentirás. Y si ya lo has escuchado, cuéntame en los comentarios cuál es tu canción favorita y por qué. ¡Nos vemos en el próximo post!

Daniel 
Instagram storyboy 

1548.- That Smell - Lynyrd Skynyrd

That Smell, Lynyrd Skynyrd



     Corría el año 1976 y los excesos y el abuso del alcohol y las drogas era habitual en el seno del grupo, y  no estaban gozando de muy buena crítica por parte de la prensa debido a ello. Ronnie Van Zant, el líder de la banda, decide dar un giro y dejar estos abusos consciente del daño que que estos hacen a la imagen del grupo, algo de lo que algunos componentes del mismo todavía no eran muy conscientes.

A finales de 1976 se suceden una serie de accidentes de coche sufridos por varios componentes del grupo debido a los excesos. Alcohol, drogas y conducción son una mala combinación. Billy Powell y Allen Collins son dos de los componentes involucrados en sendos accidentes, pero el detonante sería el sufrido por Gary Rossington.  Nos encontramos en el fín de semana de la festividad americana y faltan unos días para que la banda comience su nueva gira, One More From The Road, y a Gary Rossington no se le ocurre otra cosa, en su Jacksonville natal (Florida), que ponerse al volante de su Ford Gran Torino completamente ebrio. El resultado es la colisión de su coche contra un poste de teléfonos y un roble para acabar literalmente empotrado y aparcado en el garaje de una casa ajena.

El accidente es el detonante para que Ronnie Van Zant junto con Allen Collins escribiera el tema That Smell, una clara advertencia sobre el abuso de las drogas y el alcohol que estaba dirigida claramente a Rossington y a algún que otro miembro más de la banda. El tema fue incluido y publicado en 1977 en el quinto álbum de estudio de la banda, Street survivors. La gira One More From The Road tuvo que retrasarse debido a las lesiones sufridas por Gary Rossington, el cuál fue multado por la banda con 5.000 dólares por su imprudencia. A partir de aquí se prohibieron el alcohol y las drogas en los camerinos, y la banda se esforzó por mantenerse fuera del alcohol y las drogas durante la gira.

jueves, 27 de marzo de 2025

Queen - The Miracle (Mes Queen)

 






¿Qué harías si a tu mejor amigo le diagnostican una enfermedad incurable, de esas que no vaticinan nada bueno, que no tiene cura? A sabiendas de que cada día se está apagando su vida, ¿cuál sería la primera reacción que tendría? A la tristeza inicial se sobrepone el coraje y la sensación de que todo puede ir mejor. E inclusive, en el fondo del corazón y por más racional que uno sea, siempre se alberga la esperanza de que suceda un milagro. Esta disco habla de eso. Pero no del milagro de la sanación, sino del milagro de la unión, de la amistad, de hacer música a pesar de los problemas, a pesar de que el fantasma de la muerte sobrevuela. Cierto es que las cosas no podrán ser iguales. De hecho, una vez que Freddie Mercury se sinceró frente a sus compañeros de grupo y les hizo saber que tenía Sida, la respuesta fue unánime: proteger al amigo, eludir las responsabilidades y el esfuerzo físico que implica una gira y estallar creativamente en el estudio. Así que eso es The Miracle: música. Nada de despedidas con lágrimas, nada de piezas dramáticas sobre la lucha contra la enfermedad (aunque a veces se alude a ello). Solo música hecha por hombres que quieren hacerte creer que están bien.

 Con eso en mente, los dos primeros temas tienen algo de sentido, pero siguen siendo desconcertantes. A menudo me he preguntado qué los llevó a grabar un par de canciones sobre fiestas hedonistas a estas alturas de su carrera. Todos tenían 40 años o al menos se acercaban a ellos, y Freddie se había despedido públicamente de sus días de fiesta antes incluso de que le diagnosticaran SIDA, Estas canciones son superficiales incluso para los estándares de Queen, Party suena como si The Shaggs hicieran una especie de dance-punk con tambores y percusión caóticas, supongo que intentaban despistar a los especuladores, y tal vez lo consiguieron, Khashoggi's Ship es la banalidad del boogie rock ejemplificada, tiene un riff limpio al estilo de AC/DC y una bonita melodía vocal que lo acompaña, es una pena que la voz de Freddie fuera demasiado débil para lograrlo en este punto, estos dos primeros temas son malos, las sesiones de Miracle dejaron muchos recortes, cualquiera de los cuales habría encajado mejor en el álbum. Afortunadamente, una vez que suena la canción principal, el álbum cobra sentido. En cuanto a melodías y arreglos, The Miracle es casi perfecto: tan simple como complejo, clásico y moderno, líricamente Freddie enumera los supuestos milagros que han sucedido en la Tierra: la lluvia en el Sahara, los bebés de fecundación in vitro, la construcción del Taj Mahal, etc. Finalmente, pide paz en la Tierra, el milagro definitivo, supongo. Es demasiado obvio y hippie para mi gusto, bastante cursi y exagerado incluso para los estándares de Queen, pero lo dejo pasar con gusto, considerando de dónde probablemente venía Freddie, estoy seguro de que legítimamente quería la paz en la Tierra, pero no puedo quitarme la sensación de que es una tapadera. Nunca se dice directamente, pero se insinúa que Freddie estaba rezando por un milagro muy específico. En ese momento, el VIH/SIDA era completamente incurable, por lo que un avance en ese campo habría sido realmente un milagro, especialmente si le hubiera salvado la vida. No pudo ser, pero no importa, se podría decir que Freddie Mercury fue un milagro en sí mismo. A continuación, la única canción del álbum que probablemente el público general reconocería: la feroz roquera I Want It All, una lástima enorme que la canción nunca se haya interpretado en vivo, ya que en el estadio se siente como su hogar. Es pegadiza, es simple, tiene un estribillo que puedes corear y un ritmo que puede volverte euforico, es el himno definitivo del hard rock. No tengo ninguna duda de que puede erigirse con orgullo entre los grandes éxitos de Queen, es increíble que lo lograran a estas alturas de su carrera. La cara A termina con la canción que menos me gusta, pero aun así es un tema bastante sólido por derecho propio, sí, es The Invisible Man, una canción que solo pudo existir en los 80 y que asi es mucho mejor, es cursi sin complejos y, por lo tanto, muy divertida. La introducción es simplemente disparatada y me atrapa de inmediato, creando un estribillo bastante pegadizo más adelante. Nunca pensé que escucharía una canción basada en el sonido orquestal del antiguo teclado Casio, y mucho menos una que lo utilizara con tanta eficacia. Es tan aleatorio que al principio te pilla desprevenido, pero crece como un hongo. La canción también alberga uno de los mejores solos de guitarra que Brian May ha creado, se aleja por completo de su estilo habitual y suena casi robótico y digital, pero lo aprovecha. La canción nombra a todos los miembros de la banda.


La cara B abre con Breakthru, el tema que posiblemente debería haber abierto el álbum, la introducción a capela evoca a Queen de los 70, recordando temas como Somebody to Love, un recordatorio de que incluso en los 80, cargados de sintetizadores, seguían logrando armonías grupales operísticas mejor que nadie. No pasa mucho tiempo antes de que los sintetizadores entren en acción, y nos deleitan con una de las mejores composiciones de Roger Taylor. El otro sencillo del álbum es Scandal, una canción que me sorprende no sea más popular, está impulsada por un riff increíblemente pegadizo a medio camino entre la guitarra y el sintetizador, posiblemente ambos tocando a la vez. La apasionada voz de Freddie es pegadiza, la letra es un ataque feroz a la prensa que no le dio un respiro a la banda durante estos tiempos difíciles, lo último que Freddie necesitaba durante su batalla contra el sida era tener que lidiar también con un paparazzi invasor. 

My baby does me, que suena más a Hot Space que a todo lo anteriormente escuchado. Un tema malo pero hasta disfrutable por el gran trabajo de John Deacon. El álbum cierra con Was It All Worth It, y está a la altura de los mejores temas. La producción exagerada de los 80 que define a The Miracle está sorprendentemente ausente, al menos inicialmente, en cambio, nos deleitan con un sonido despojado de guitarra impulsado directamente de los años 70, prueba de que después de todo este tiempo, Queen todavía podía rockear. No dura mucho antes de que los temidos teclados de los 80 regresen, pero está bien, porque Mercury y compañía aún tienen algunas sorpresas más guardadas. A mitad de la canción toma un giro a la izquierda tan aleatorio que no puedes evitar recordar la sección central de Bohemian Rhapsody. El pastiche de rock de los 70 se intercambia por una orquestación cinematográfica en un movimiento que tiene a Freddie Mercury escrito por todas partes, un recordatorio de que incluso después de todo este tiempo, juega con sus propias reglas. La letra es lo más cercano que el álbum llega a reconocer la enfermedad de Freddie, tiene sentido, la banda sabía que era muy probable que fuera lo último que Freddie viera publicado. Menos mal que resistió y la banda pudo despedirse con Innuendo. Was It All Worth It es un gran tema, pero es demasiado optimista y frívolo para ser una despedida adecuada.

En general, The Miracle es una parte fascinante del legado de Queen. El más logrado de sus discos de los 80, el más fresco, el más dedicado, rezuma una pasión que los miembros de Queen probablemente no habían sentido desde 1976. La pequeña reina estaba de vuelta en su trono. Por un breve pero estruendoso instante. Hasta el final desgarrador.

1547.- Soy un truhan, soy un señor - Julio Iglesias

 

A mis 33 años es una obra fundamental en la carrera de este artista grande. Julio se pone el mono de trabajo y, tras años de inactividad creativa, vuelve a componer y se hace prácticamente un long play completo con la única excepción de “Soy un truhan, soy un señor”, compuesta por Ramón Arcusa, que por primera vez colabora con él también en la dirección musical, y por su inseparable compañero dinámico Manolo de la Calva. Se trata del LP de Julio Iglesias que más veces se ha reeditado y que siempre, en uno u otro soporte, ha permanecido a la venta desde su primera edición en 1977. Baladas marcas de la casa como la melancólica y blandita “Sono Io”, que a pesar de su título italiano viene cantada en castellano. Y siguiendo con temas lentas, tropezamos con la ampulosa y algo sosa, pero cantada con matización excelente: “Por un poco de tu amor”. Otra balada muy de Julio es la soñadora “¿Dónde estarás?”. “33 años” supone una larga reflexión íntima con una buena letra, que habla del paso del tiempo y que constituye una autobiografía, eso sí, cargada de tópicos, con una instrumentación exquisita con toques de oboe, piano y cuerda.

 

Pero ante todo este LP es el disco donde se estrena “Soy un truhan, soy un señor”, jactanciosa, chulesca, pegadiza y el tema más conocido y reconocido de la larga carrera de Julio Iglesias. Quién no ha cantado o tarareado alguna vez aquello de: “Y es que yo amo la vida, amo el amor, soy un truhan, soy un señor, algo bohemio y soñador”. El hit por antonomasia de Julio Iglesias, será número uno de ventas de singles en España. La composición aparece firmada por Ramón Arcusa y Manuel de la Calva; es decir, por el Dúo Dinámico. Siempre me imaginé al propio Julito riéndose mientras componía 'Soy un truhán, soy un señor' a sus 33 años (la edad que tenía cuando se publicó el tema que va en un disco llamado así, 'A mis 33 años'. Pero no. La canción no es de Julio, aunque la haya cantado siempre él, si no que la compuso Ramón Arcusa (el del Dúo Dinámico), aunque él siempre ha dicho que el único que podía cantar esa canción "como Dios manda" es Julio Iglesias. Y sí. Tiene razón. Julio Iglesias versionó el tema en varios idiomas: en italiano mola hasta el título ('Sono un pirata, sono un signore', en alemán apesta y seguro que hay por ahí alguna cover que merezca la pena... Aunque lo que está claro es que no hay orquesta de pueblo que no la haya tocado en las fiestas patronales en los últimos 30 años, ni karaoke que no la tenga en su repertorio. No me ha dado tiempo a investigar mucho, pero yo es que ya tengo mi interpretación favorita de 'Soy un truhán, soy un señor': la de Tricicle. Qué forma mas elegante (y descojonante al mismo tiempo) de parodiar al golfo... ¡y sin cantar!